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Es para todos

jueves, 10 de mayo de 2012

Fenix


Vi primero la luz, la luz de esas velas. Cada una con sus llamas, tan pequeñas y persistentes a la vez. Aparentemente débiles como si estuvieran siempre avisando su ultimo suspiro. Pero nunca se apagaron, jamas nos abandonarian. Ellas eran las que iluminaban nuestro alrededor y daban calor junto con un sin fin de almohadas, almohadones y colchones.
La unidad se sentía aunque no se veía. El silencio... las miradas entre cruzadas en las que aprovechaba para dar luz. Fue mi turno y me toco batallar, mis ojos se irritaban, me ardían y se mojaban. Mi corazón me quemaba, mi cuerpo podía resistir el dolor aunque más creí que podía morir. Presione fuerte mi puño para apasiguar el dolor, pero aún seguía. No es fácil ver la sombra de la muerte en tu espalda, pero debía decirle que todavía no era mi hora, que todavía tengo fuerzas para levantarme. Mi voz temblaba y di mi ultimo grito en off de dolor. luego supe que no podría morir nunca, estábamos acompañados, y sabía que si me escapaba me iban a abrazar, y si caía me iban a atrapar...
Y de pronto pasó, podía hablar sin temblar, se había ido el quemar del fuego. Solo quedaron restos del terremoto, solo quedaron pequeños golpes que recibir, que prácticamente no dolían. El fuego ya no quemaba, el dolor ya se había ido. La mochila de mi espalda ya no pesaba tanto, no podía ver, ni caminar, ni siquiera escuchar, pero estaba mas liviano, mas aliviado. Estaba muy débil físicamente pero más fuerte que nunca de espíritu. Sobreviví fue el pensamiento y me sentí admirado de mi. Me ayudaron a caminar y pude recostarme a descansar. Un sentimiento me invadió y fue haciéndose mas intenso con rapidez, fue sacándome del control de mi cuerpo y  me tranquilizó, mi voz que con cada gracias se curaba, mis ojos que de a poco se curaban. Ya pasó te quiero mucho me dije asintiendo con la cabeza. Y una mano se acercó para curarme, para que recuerde que estoy acompañado en este camino. En el camino de amar.