Todo esto


Es para todos

martes, 15 de mayo de 2012

Calma

Me senté a tomar una mate cocido. Solté mis hombros y los deje caer. Busqué la paz dentro de el costal de basura donde estaba mi corazón. La comezón de mi mano se fue desvaneciendo sin que me diera cuenta, mi voz dejo de hablarme. Mi nariz yo no me picaba y el zumbido de mis oídos era cada vez más leve. Me quedé observando el vapor que salía de la taza que se evidenciaba con el sol que entraba por la ventana.
La mañana era casi perfecta. El tiempo, la plata, la universidad, el trabajo, todo, no me importaban. Estaba a solas con migo. Podría haber muerto que mi corazón seguiría estando allí. Porque el sol me abrazaba, el sol estaba conmigo y se quedaría para alejarme de mis miedos, para ver mi alma que flotaba en el aire al no tener peso que lo sostuviera en tierra.
Me quedé observando la mesa de madera. Esa vieja mesa de madera que con sus imperfecciones y carencias hacían que me sonriera. "Estoy loco" pensé e instantáneamente me respondí "gracias a Dios".