Camino mas sereno y me sorprende en el patio de una casa aparentemente abandonada, despintada y con muchas hojas. Sin mirar con mucho detalle alcanzo a distiguir un arma, esta estaba al alcance de la mano de cualquiera. Estaba atardeciendo como si el sol se escondiera al no querer ser testigo de mi travesura. Agarro el arma, siento miedo y a la vez también siento ese poder tan grande que posee tal elemento, la de decidir, quien sigue y quien no. Sentir el tener algo prohibido en mis manos, ilegal, ajeno, de verme alguien acompañado por ella estaría en problemas, es simplemente el pánico de no tener idea de lo que tengo en mis manos, como si estuviera jugando a ser Dios.
Luego de revisarla un largo tiempo a escondidas siento venir a lo lejos a alguien, venir hacia mi, mirándome, mi piel se eriza, escondo el arma entre la ropa, pero aun así a la vista de algún detallista. Se acerca empieza a gritarme solo alcancé a entender:
- Hay que hacerlos desaparecer, hay que salir
El sujeto empieza a tornarse violento. Comienza a asustarme, me zamarrea y no parecía querer detenerse, intento liberarme, no puedo y en ese momento de tensión saco el arma y le apunto. Me mira con cara de no estar muy cuerdo y me dice apresuradamente:
- Hay que hacerlos desaparecer, hay que salir
El sujeto empieza a tornarse violento. Comienza a asustarme, me zamarrea y no parecía querer detenerse, intento liberarme, no puedo y en ese momento de tensión saco el arma y le apunto. Me mira con cara de no estar muy cuerdo y me dice apresuradamente:
- Un arma, un arma, de donde la sacaste, ¡¡¡dámela!!!
Intenta sacármela, en el forcejeo y le disparo. Sentí como de apoco se desplomaba mi alma, un frió recorrió mi cuerpo al saber que lo había matado, ya no podía volver el tiempo atrás, vi escaparse mi vida en un segundo. Lo mire esperando que todo hubiese sido mentira, no podía entender lo que paso en tan poco tiempo, me recrimine todo el tiempo vivido con esa maldita arma. En ese momento llega un policía, un uniformado, pero un uniforme diferente, raro, y me pregunta violentamente:
- ¡¡¡¿Que paso?!!!
Yo le conteste angustiosamente
- ¡No deberían de existir las armas!
Intenta sacármela, en el forcejeo y le disparo. Sentí como de apoco se desplomaba mi alma, un frió recorrió mi cuerpo al saber que lo había matado, ya no podía volver el tiempo atrás, vi escaparse mi vida en un segundo. Lo mire esperando que todo hubiese sido mentira, no podía entender lo que paso en tan poco tiempo, me recrimine todo el tiempo vivido con esa maldita arma. En ese momento llega un policía, un uniformado, pero un uniforme diferente, raro, y me pregunta violentamente:
- ¡¡¡¿Que paso?!!!
Yo le conteste angustiosamente
- ¡No deberían de existir las armas!
Y el policía respondió
-Es lo que estamos haciendo, ¡¡de donde sacaste esa arma!!
Lo mire y me fui alejando, sentí en su mirada esa presión, la de no querer ayudarme, la de querer atraparme, me escapo corriendo hacia cualquier lado, pero no me persigue, yo corro mas fuerte, alcanzo a perderlo, mi corazón late a mas de mil pulsaciones por minuto, mi cabeza no para de pensar, y un sentimiento amargo invade mi cuerpo.
-Es lo que estamos haciendo, ¡¡de donde sacaste esa arma!!
Lo mire y me fui alejando, sentí en su mirada esa presión, la de no querer ayudarme, la de querer atraparme, me escapo corriendo hacia cualquier lado, pero no me persigue, yo corro mas fuerte, alcanzo a perderlo, mi corazón late a mas de mil pulsaciones por minuto, mi cabeza no para de pensar, y un sentimiento amargo invade mi cuerpo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario