Le pareció haberla encontrado, la veía tan agradable. El no se acerco, supongo que no quería interrumpir esa belleza, solo con verla le alcanzaba. Ser un espectante solo para sentirse mejor, pensé. Para calmar todos sus deseos en un instante. Se veía saciado, sin mas que pedir, agradecido, como quien se queda a mirar el atardecer esperando fundirse en el paisaje.
Ella preocupada, como siempre, ignorante a su alrededor como sin ver, jamas pudo notar la presencia de aquel espectador. Y ¿como hacerlo?, si vivían en mundos diferentes, ¿como notarlo?, si el no se hace presente.
Con el tiempo el espectador quiso cambiar su rol a participe. El se le acerco y ella lo notó rápidamente, y lo aceptó, caminaban juntos hacia sus casas, el solo la escuchaba, sonreía y la escuchaba, era feliz solo con escucharla.
Ella estaba encantada por la forma de ser de el, y aceptó la relación que el pareció proponer, eran amigos, raros amigos, pero amigos al fin. Ella le contaba sobre sus des amores y algunos problemas y sensaciones. El solo la escuchaba.
Con el tiempo el pareció estar desganado, desgastado, frustrado, no era lo mismo escucharla, no era lo mismo verla, sus ojos se habían casando de mirar de lejos, sus manos atadas se revelaron. No quería escucharla un minuto mas desde esa cárcel que el mismo se había condenado y le dijo todo lo que sentía, lo que tenia atado en el fondo de su corazón.
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