Me quedaban muchas puertas mas por abrir, pero no me desesperé, ya habia abierto la primera y todavía no estaba muerto. ¿Será la misma llave la que abre todas las puertas? - pensé. Ahora no sabia si probar la puerta de en frente ya que estaba mas cerca del principio del pasillo, o seguir a la puerta contigua de la que ya había visitado. Todo es importante ya que no se lo que puede pasar, o tal vez debería ir a dormir.
Me acerque lentamente a la puerta de en frente, esta puerta no tenia ninguna particularidad, era una puerta como las puertas interiores de mi casa, me pareció muy agradable, y no le tenía miedo.
Abrí la puerta levante la vista y vi pasto en el suelo, levanté la mirada y era un parque gigante, solo verde se veía, que seguía con mas verde y mas. Se podía ver la unión con las nubes.
Comencé a caminar, sentía esa sensación de placer sobre mis pies y me saque las zapatillas. Me tire al suelo y me reía solo, no pude parar durante unos minutos. Quería quedarme a vivir ahí, muchos arboles altos, gigantes, que me invitaban a subirlos. No pude negarme a tan linda incitación y me subí al árbol mas cercano. Eran fáciles de escalar, cómodos y la cortesa era suave. A medida que subía veía todo el verde que había debajo, y desde ahí aún no podía ver el fin de todo esto. Parecía un cuento, o una película fantasiosa para chicos. Llegué al final del árbol, estaba realmente feliz. Observe todo mi alrededor, el cielo, los demás árboles, ya estaba atardeciendo cuando alcancé a ver alguien a lo lejos. Estaba caminando, intenté gritarle, pero no me escuchaba, intente más fuerte pero seguía sin escucharme, y para peor no se chiflar. Improvisé rápidamente pero fue imposible llamar su atención. Entonces bajé lo más rápido que pude, antes que se fuera mas lejos. Quería conocer esa persona, preguntarle que hacía, a donde iba, hablarle de lo enamorado que estaba del lugar. Pero cuando bajé esa persona ya no estaba, había desaparecido.
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