Nada mejor que una buena taza de chocolatada fría para empezar el día que esta como de costumbre nublado pero hace mucho calor.
Encendí la televisión como para sentirme acompañado. Me encontré que todos los noticieros estaban hablando de lo mismo "la muerte de una modelo", a veces siento que venden noticias en lugar de informar. Cambie a otros canales pero no encontré nada y pense que era mejor estar solo.
Mientras la mañana continuaba me decidí a empezar esa pintura que esta en mi cabeza hace un tiempo y que nunca tuve tiempo de hacer. Mientras estaba pintando pensé en aquella llave que guarde en mi caja de objetos, tenía que empezar a probar esa llave tan particular.
En toda la mañana no pude dejar de pensar en eso, pero estaba cansado son muchas puertas y no se si me ha de alcanzar el tiempo y eso sin nombrar lo pesado que estaba el día, la humedad de Buenos Aires te aniquila. Es el tipo de humedad que le saca la energía al día, a la luz, a todo.
Me faltaba el color verde para terminar la pintura, pero era feriado y ya era tarde como para salir a comprar y quedó otro cuadro sin terminar.
Ya era noche y me enganché con una película de suspenso parecía buena. Termino tarde, tenía sueño, mucho sueño y todavía tenía que bañarme. Por vigésimo cuarta vez pensé en aquella llave, tenía mi nombre y eso ya era muy perturbante como para irse a dormir así de una. Tome la llave para contemplarla sabía que si la usaba no iba a ser el mismo, y no estaba tan fuerte como para afrontar tal cosa, pero la llave tenía fuerza por si sola, probar la puerta paso a ser una necesidad tan grande como el vació que se le siente al propio vértigo. Solté la llave en ese momento, no podía seguir pensando en eso, no sobreviviría, tome ropa limpia y me fui a despejar con un baño bajo la ducha.
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